LA DESIGUALDAD IMPACTA AL DESARROLLO HUMANO DE AMÉRICA LATINA

La desigualdad es una de las principales características que define la historia de América Latina y el Caribe. Una muy alta y persistente desigualdad que, acompañada de una baja movilidad social, han llevado a la región a caer en una “trampa de desigualdad” y en un círculo vicioso difícil de romper. El mensaje central del Informe de Desarrollo Humano 2.010 consiste en que sí es posible reducir la desigualdad en América Latina y el Caribe.

Esta situación regional esconde no obstante significativas diferencias. Países como Bolivia, Haití y Brasil son más desiguales y reportan un índice de Gini superior a 55%. En el otro extremo, países como Costa Rica, Argentina, Venezuela o Uruguay muestran mayor equidad con índices inferiores a 49%.


Ser mujer indígena o afrodescendiente en América Latina y el Caribe es, en general, sinónimo de padecer mayor desigualdad. Las mujeres reciben un menor salario que los hombres por igual trabajo, tienen mayor presencia en la economía informal y trabajan más horas que los hombres debido a su doble carga laboral. En promedio, el doble de la población indígena y afrodescendiente vive con 1 USD por día respecto a la población eurodescendiente.

 

¿Cómo  acabar con esta situación? ¿Qué políticas públicas se pueden diseñar para evitar que la desigualdad se siga transmitiendo de una generación a otra? ¿Por qué el sistema político y los mecanismos de redistribución no han sido eficaces en revertir este patrón? Este Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe ofrece respuestas a estas y a otras preguntas.

 

Es un hecho que, hasta la irrupción de la crisis económica global, un número importante de países había logrado reducir la desigualdad debido a la expansión de la cobertura de servicios sociales básicos y a una incidencia más progresiva del gasto social. Ello ocurrió en respuesta a un consenso sobre la necesidad de ser más eficaces en el combate a la pobreza.

 

Este Informe reafirma la importancia central de la lucha contra la pobreza, pero propone que es necesario ir más allá: la desigualdad per se es un obstáculo para el avance del desarrollo humano y su reducción debe incorporarse explícitamente en las agenda públicas. Se destaca que el documento presenta una novedosa medición del Índice de Desarrollo Humano (IDH) que muestra cómo afecta la desigualdad al desarrollo humano. Según estas estimaciones, el IDH de la región disminuiría, en promedio, entre 6% y 19% si se corrigiera atendiendo a la desigualdad. Nicaragua (-47%), Bolivia (-42%) y Honduras (-38%) muestran pérdidas que doblan al promedio de ALC. Chile, Argentina y Uruguay (entre 3 y 6 puntos porcentuales) son los que presentan una pérdida menor. En el resto de los países, las pérdidas van desde 11 puntos porcentuales para México hasta 19 puntos para Colombia.

 

Consulte el texto completo de este importante documento en el siguiente enlace:

 

http://www.pnud.org.co//img_upload/36353463616361636163616361636163/INFORME_REGIONAL_2010.pdf

 

 

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