A PROPÓSITO DEL DÍA DE LA TIERRA, PACHAMAMA, O GAIA….

GAIA, PACHAMAMA, MADRE TIERRA.. son los nombres como conocemos a ese hermoso SER VIVO que nos regala todos los días el sustento para nuestra vida, adorna y engalana nuestro entorno con sus paisajes y sitios mágicos que invitan a los seres humanos a “olvidar” esa vida agitada que hemos construido para nosotros y que forma parte de nuestro día a día… ella abre sus brazos y nos inunda de amor para “curarnos” de las tensiones del diario vivir…
Volcarnos a la naturaleza, observarla, llenarnos de ella, haciendo un intercambio de energías, entregándole el peso que a veces sentimos sobre nuestros hombres y que a veces nos dificulta avanzar, y ella, La Tierra nos da a cambio paz y tranquilidad, ese relax que tanto buscamos para continuar la vida….como una hermosa terapia de relajación. Esta es la MAGIA que produce la Madre Tierra en nosotros y que solo nos pide que la recordemos y permitamos que su magia llene nuestras vidas, generando un intercambio de amor…
La Tierra mantiene el curso de la vida desde hace mil millones de años. Todo lo que necesitamos para sobrevivir proviene de la naturaleza, además no somos la única especie existente, así muchos lo hayan olvidado. Compartimos todo lo que la Tierra nos ofrece con las demás especies, pero nos negamos a respetar esos otros ciclos de vida.
El progreso y el desarrollo en términos tecnológicos nos fue divorciando de nuestros orígenes y nuestra reverencia por el carácter sagrado de la tierra, o la Pachamama, como la conocen nuestros pueblos aborígenes, se fue diluyendo en los vericuetos de esta sociedad que catalogamos de moderna y civilizada, mientras cometemos las peores tropelías y provocamos en el Planeta heridas mortales de difícil cicatrización. Aunque el panorama sea complejo, aún estamos a tiempo de lograr un cambio. La Tierra necesita de muchas manos, entre esas las de todos nosotros.
Esta conmemoración debe servir como un vehículo que transporte un gran y claro mensaje a los líderes políticos, económicos, culturales y sociales del mundo, para que despierten y hagan algo en beneficio de la sanidad de nuestra casa. Es necesario y urgente, que aquellos que tienen poder real en el mundo, dejen de jugar a las escondidas y entiendan que lo único sagrado que nos relaciona y nos vincula como especie, que se autodenomina superior, es la vida y en consecuencia su respeto y el cuidado del ambiente deben ser una constante en su accionar.